Tengo un amigo que no tiene ningún pudor en afirmar que no existe nada mas inutil que morir por un pedazo de tierra o un pedazo de trapo llamado bandera.
En fin el patriotismo, nacionalismo, exaltación de la patria o como ustedes lo quieran llamar me ha parecido siempre como una soberana guilipollez. Ahora mismo, en pleno siglo XIX, en el momento que todo el esfuerzo humano se debería encaminar hacia la supresión del dolor, lease enfermedad, y la desigualdad nos encontramos que tiene mucha más importacia los nacionalismos locales y los patrios, precisamente ahora cuando deberiamos tender a una nación formada por Europa.
Si es que el nacionalismo y patriotismo ha tenido defensores de la más diversa indole a lo largo de la historia, desde los que exaltaban el patriotismo como la libertad del pueblo a la que se le debia sacrificio que fue el caso de Thomas Jefferson que afirmaba: El árbol de la libertad debe ser regado, de cuando en cuando, con la sangre de patriotas y tiranos, o en el caso de Lord Byron que no tenía ningún complejo en afirmar: El que no ama su patria no puede amar nada.
Pero también están, o en este caso estubieron, los que rechazaron el nacionalismo afirmando como en el caso de G. S. Patton: El patriotismo en el campo de batalla consiste en conseguir que otro desgraciado muera por su país antes de que consiga que tu mueras por el tuyo. G B. Shaw: Nunca se tendrá un mundo tranquilo hasta que se extirpe el patriotismo en la raza humana.
Aunque de todas ellas me quedo con la de Oscar Wilde: El patriotismo es la virtud de los depravados.
En fin cada uno puede sacar conclusiones propias pero yo ya tengo la mia. Y como para muestra un botón, aconinuación os dejo la letra de un anuncio de cierta marca de cerveza argentina que confunde el nacionalismo con el fútbol:
Bendito sea el mundial con que soñamos
Bendito cada nombre que ha sido designado
Bendito los pibes que siempre sacamos
El peso de la historia, el respeto ganado
Maldito sean los recuerdos dolorosos
Maldita la impotencia, la injusticia que vivimos
El volvernos a casa cada uno por su lado
Las finales sin jugar y quedarme en el camino
Bendita la anestesia general a los dolores
La tristeza que curamos con abrazos
Las gargantas que se rompen por los goles
El sentirnos los mejores por un rato
Malditos los sorteos y los grupos de la muerte
Los controles sin azar que asignaron nuestra suerte
Malditos los mezquinos que juegan sin poesía
Los que pegan, los que envidian, los que rompen y lastiman
Bendito sea el orgullo con el que entramos a la cancha
El potrero y la pelota no se manchan
La tv que repite la gambeta
Inflar las redes de los otros, inflar el pecho de los nuestros
Merecer la camiseta
Los turistas, los cronistas, los sponsors, los amigos, el himno
y las mujeres siguiendo los partidos
Bendita las cabalas que dan resultado
Las risas y el llanto que guardaremos tanto
Y bendito ese momento que nos regala el fútbol
De poder cambiar nuestro destino
Y sentir otra vez y frente al mundo
¿Lo glorioso y lo grosso de ser argentino!